POR POCO EOLIO
La inspiración fue Luisa Montero y claro que comienza como una balada rítmica de puro amor mezclado con despecho y tinto: Ahora que te busco entre las sábanas recuerdo, que sólo fuiste un sueño húmedo. Nos ha pasado despertarnos abrazando la almohada recordando a alguien que jamás pasó por nuestro lecho. Amor platónico le dicen. Ahora que te busco... recuerdo. Ahora que me encuentro bien despierto, recuerdo sentirme siempre así. Hombre que el perdedor, soñador cuando verifica su estado de vigilia y lo garantiza, recuerda que nunca ha sido un conquistador o una persona que haga lo correcto porque aquí es donde sigue Como un punkie sin cresta, como un perro a la mesa de otro señor, en el lugar perfecto a la hora equivocada o al revés. A la topa tolondra, a la zoca colodra, al bandoneón. De plano se va a hablar de estereotipos. ¿Se incomoda el punk sin su cresta o el perro en casa ajena? Eso sí, se siente "a la topa tolondra" de manera descuidada, desordenada y ruín. Se siente A la zoca colodra andando de mal en peor y además al bandoneón que en el lunfardo traduce: de baile. Otros le han empleado con la misma figura de "al descuido" e incluso de "perdiendo el tiempo". Describe pues a un perfecto idiota perdedor mal ubicado en la vida y en el amor, lo que confirma con la siguiente estrofa: Seguro que soy yo señor agente, ¿A quién más podría usted detener? ¿Podría usted devolverme los dientes que han quedado en su porrón? Significa ya que se acepta como una persona al descuido y "de malas". Retomo el ataque continuo de la policía a la comunidad rockera, exigiendo documentos, efectuando requisas y abusando de su autoridad. En la tercera estrofa hace más comparaciones tristes que se me ocurren fatales: como un rasta sin trenzas, como un cristo sin judas como tú sin mí, como cantor sin público, salvavidas sin playa y sin bañador. Como viento sin falda, como luna sin "ganja" como un perdedor. De nuevo el estereotipo de las rastas y los dreads, el salvavidas que no tiene playa y, la luna sin marihuana, lo he escuchado entre grupos sociales con tal tendencia y yo soy el cantor sin público que es más un dolor pasajero que por eso me atrevo a describir en libros que tampoco tienen muchos lectores, tratando de llegar por otro medio. Al final decide concluir que el tiempo y la pasada juventud son la razón de tal actitud y la describe con contracoro o con responsorio: Ahora que me encuentro más despierto, se me pasó la hora de soñar. Tengo los calcetines diferentes y me asaltó la realidad. Botas y pantalones ajustados. Se me pasó la hora de soñar. El alma sin señor y emancipada. Me asaltó la realidad. Trabajo dos mil horas desangrado. Se me pasó la hora de soñar. Y apenas me alcanza para unos tragos. Me asaltó la realidad. Y tú que no haces más que señalarme. Se te pasó la hora de soñar. Y tú que no haces más que criticarme, ya te asaltó la realidad. Justo el momento para recordar dos pasajes de Canción de locos las medias distintas y los pantalones ajustados cuando ya no es hora de andar de rebelde. Justo cuando he decidido emanciparme de la religión y el control, llega la realidad y me cuenta que no es hora de soñar. En el momento en que soy un obrero, esclavo del dinero y de no tener para las copas por tener que pensar en esa realidad que me asalta. Aprovecho para devolver la pelota a quienes me señalan y critican porque están en las mismas condiciones que yo: les asaltó la realidad y se les pasó la hora de soñar.
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