PÓLVORA
Yo pensaría que es un ska, pero yo de eso no sé nada. Son apenas dos estrofas y coros repetitivos: Baila si estás cansado, grita si no puedes más, hazles saber cómo muerden los perros pero no te pongas a llorar. Sencillo, haga lo que deba hacer pero no se quede callado y si es necesario muerda como un perro que en la guerra no hay reglas. Les recordará La cura de Garrick donde recomiendo el poco sutil arte de decir lo que haya que decir porque ayuda en en el proceso de alivio y desahogo. Hay un cuento japonés que invita a un samurai a acabar con 100 enemigos con todas sus extremidades y a 50 si el falta una mano o un pie. 30 enemigos deben caer si le faltan dos extremidades y no menos de 20 si le faltan 3 extremidades. Al faltarle las cuatro extremidades, un mínimo de cinco enemigos deben salir mordidos. Tesón. Nos cuenta sobre alguien que se enciende muy rápido y no deja de ser siempre aquella mirada que recibíamos y recibimos en muchas partes, de desprecio y de odio hacia nuestra forma de ver el mundo y hacia nuestros gustos musicales, actitud, ropa, accesorios y demás. Aquellos que nos apuntan con el dedo para aislarnos. Sigues caminando con la cara hacia abajo, algo no te deja respirar. Alguno te señala con el dedo y murmura algo, otros te insultan sin pensar. Pintado. El hombre camina sin molestar a nadie, con la cabeza gacha, tratando de pasar desapercibido, pero no deja de notar el que lo señala o el que murmura, lo que enciende esa mecha de pólvora y se lanza a la guerra, decidido, aunque los otros sean un grupo considerable. Pasa lo que ocurre casi siempre: los miras, los empujas y discutes. Golpes y patadas vienen van. Eran más pero llevaron su receta, ahora toca ir al hospital. Se arma la gresca, la manada puede ser mucha pero das la pelea y aunque sales herido, aprendieron que no es fácil intimidarte, que muerdes y pateas, que eres una cuchilla andante y que no necesitas de la máxima japonesa: eres un perro rabioso. Lastimosamente saliste mal parado y ahora toca ir a hacer costuras al hospital. Nuevamente el coro por duplicado invita a bailar si estas cansado y a gritar si no puedes más, pero sobre todo y ahora si debe entenderse, a hazles saber cómo muerden los perros, pero no te pongas a llorar. Sí, esta canción termina con un coro doble que dice: pero no te pongas a llorar que ahora toca ir al hospital y ya sentado o acostado en la camilla, mientras le enyesan el brazo y le dan tres puntadas en las heridas, la misma pólvora que anunció su llegada con dientes lo acepta: Ay, dolió.
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