NO ES PUNK
Fue por allá en los años 2000 que se me acercó Diego Castro, compañero de la universidad en el área de ingeniería, con una propuesta enviada por algún político que él seguía. Pretendía reunirnos en una casa cerca al parque del Periodista para engancharnos a su promoción eleccionista, contarnos que nos ofrecía a los jóvenes rockeros y por qué debiamos votar por él. No recuerdo el nombre del político, apenas Diego hizo el comentario me fui sobre temas claroscuros: zonas de tolerancia para rockeros, presunción de inocencia, libertad de acción, acceso a escenarios típicos... Nunca fui a la tal reunión y quienes me conocen saben que sigo a Darío Ortíz Betancur: "untarse el dedo es patrocinar la vagamundería" decía él y yo, en mi vida, he ejercido el votar porque los políticos están recortados por la misma tijera. De allí surgirían las primeras estrofas de este himno catártico que miente a destajo: "mientras el mundo siga girando siempre habrá un alguien que quiera el poder, simpre habrá un idiota que quiera estar sobre los demás cómo tú. Tu osadía empieza reclamando derechos, deberes que impones como reglas de higiene, a veces hasta nombras a la libertad". Claro estaba que ofrecer el voto equivalía a venderle el alma al Diablo, equivalía igual a agachar la cabeza frente a un pretendido anarquismo. Exigir prebendas es equivalente a vender el voto. ¿Con que cara sale uno a defender la libertad después de ello? La cosa sigue: "quieres elogiarnos, conseguir campaña, usar esta música con fines políticos. Déjame decirte que alguien se equivocó y no fue el rock". Continuo en decir lo que yo pienso del rock: "el rock no es pantalla, pantalla política, tampoco es un salmo para elevar plegarias... el rock es la revolución". No se engañen, mis pretensiones son falsas, el rock se ha usado para lavar dinero, para campañas políticas, para apoyar iniquidades, como telón de fondo para una salsa de Nestlé, para impulsar una multinacional y hasta como banda sonora de una tonta película de Marvel... ¡Existe el rock cristiano! lo que me parece una falta de respeto con el negro Satanás. No indaguemos mucho que los oscuros orígenes del rock están en las iglesias del gospel y cantos africanos a espíritus y deidades. Los coristas cantan y contestan: "si el rock no es libre... no es rock. Si no se rebela... no es rock. Si canta a la iglesia... no es rock. Si es un comercial... no es rock". Y claro que debí ponerle No es punk porque el rock es una meretriz que se ha vendido a los mejores postores ¿También el punk? No lo duden, por ahí debe haber postpunk cristiano, protopunk islámico y punk budista. Ofrézcale a un artista que le venda su composición para un jingle comercial y hasta ahí le llegó la rebeldía. Invítelos a una fiesta de pan et circes de la politiquería y lo único que tiene que hacer es ponerle un contrato por varios millones en las manos.
PS: Hasta los años 90's se acostumbraba que el votante introdujera su dedo índice en un frasco de tinta indeleble y que no repitiera votación ese día. Claro, la tinta perdía efectividad con el paso del tiempo. Ortíz Betancur nos lo recuerda en El Arenal.
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