LO DURANGO NO QUITA LO LÓPEZ
Originalmente y siguiendo con las copias paganas Facundo Cabral realizó una gira con Alberto Cortez de la que quedaron grabaciones con ese nombre y de ello me enteré cuando preparaba el homenaje a esa obra que no sé si podré llevar a cabi que es el Ferrocabral que supongo sacaron del refrán "Lo cortés no quita lo valiente" pero que les quedó maravilloso porque lo cortés no quita lo que se cabrea, lo cabral. En 2020 le propuse a Camilo un trabajo conjunto que titularíamos Lo Restrepo no quita lo López como homenaje a Facundo y como una manera de mostrar que aunque no tenemos un parentesco real, Camilo aprendió a hacer música a mi lado y como dice la sabiduría popular "la manzana no cae lejos del árbol" o "like father like son". El álbum se empezó a grabar y por ahí ruedan seis canciones pero se quedó en el aire hasta hoy por motivos de tiempo. Mi hijo Alejandro López no aprendió nada de mí porque no viví con él pero, modestia aparte, si es un buén músico, la batería y la guitarra las toca con gran precisión y maneja algo que yo nunca he podido, tiempos. Alguna vez él me dijo querer grabar y lo tratamos en el antiguo estudio, pero apenas fuimos una vez, de nuevo por falta de tiempo. En 2026 empezamos haciendo una maqueta con las canciones:................................ de él y las canciones: El último vuelo de Icarus, Mea culpa, Sistema nacional de prisiones propetarias, Promesas baladíes, cornucopia de bondades y Poción de amor #13 de mi autoría y bautizamos el trabajo Lo durango no quita lo López. A él lo crió la familia de su mamá, los Durango, lo alejaron de mí porque su madre es un poquito chalada con eso del rock y cree que todos somos satánicos y no logró evitar que Alejandro surgiera de la nada como músico y compositor —en esa familia no existen los músicos ni en generaciones anteriores, ni en actuales— queriendo hacer música. Recordarán que su primer pino consistió en sentarse en la batería de Camilo a los tres años y cantar conmigo el outro de Punkies a la escuela a la misma edad. Bueno, acepto que en mi familia apenas soy yo y mno soy ejemplo. De todas maneras, Alejandro sacó la vena musical de su padre y creo yo su arcasmo e inteligencia —orgullos bobos de padre— y vino a confirmarlo con este trabajo que desde ya tiene la carátula resuelta y apenas nos faltan detalles para exponerlo al público, esperando que sea este mismo 2026, a la par con este libro que habla de mis retos finales. No había mejor nombre para el disco en dueto, lo que tiene de Durango no le quitó lo que tiene de López o tendré que decirlo de otra manera: Lo que tiene de su mamá no le quitó lo que tiene de Jazz.
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