LAURA BLUES

 Ya habíamos escuchado la historia del ficticio Jimmy Jazz de The Clash y la versión subsecuente de Kortatu. Entendíamos la historia del rock desde Jhonny B. Good y , de nuevo, necesitaba una canción de blues para meterla en el mítico "Bodas de Sangre" que llamaba la atención sobre todos los géneros del rock que cumplían cuarenta años en escena por aquella época. Justo, yo escribí esta canción que es más un rock and roll desde la mística de sus acordes pero que imaginé, en esa época que en verdad era un blues. Por eso el nombre. Laura debió ocurrírseme porque salía con un par de Lauras que a la postre tenían hermoso nombre y al mismo tiempo era un nombre antiguo. Si había un Jimmy Jazz, porque no una Laura Blues que desde esos rítmos negros y esos cantos en la iglesia brotara para despedazar el sistema. Así imaginado me metí en el cuento de inventar la historia: "Nació en una casa negra, contra el grito de mil blancos. Nació en una casa estrecha. Llena de incomodidades". ¿Cómo más pudo surgir ese canto melodioso que se quejaba, en un entorno áspero y a contra corriente, con todas las posibilidades en contra y a pesar de ello?  Corre la época de la abolición de la esclavitud pero ésta no deja de existir y una bebé será la encargada de llevar la voz cantante para protestar desde su cuna: "Al nacer lloró de dolor, de revolución industrial y al son de puro pulmón aprendió lo que es cantar". Su historia la precede y aprende de ella a quejarse y a mostrar el inconformismo con todo. En sus cantos va el dolor y la verdad que le ha tocado vivir y no se queda callada ante nada: "La chiquilla creció fuerte, por la calle alzó su voz, cantó sus vicisitudes y por nada se calló". "La llamaron Laura Blues, la abuela de Jimmy Jazz. Laura Blues murió gritando: vaya que incomodidad". Metafóricamente ese Blues se vuelve abuelo del Jazz que se convertirá a su vez en esa música pernicioa que sólo busca revolcar y llamar la atención sobre los olvidados, sobre los desamparados, sobre los peones y sobre los esclavos del sistema. Laura nos deja diciendo "vaya qué incomodidad" para que generaciones después podamos seguirlo gritando y el coro apenas repite su nombre asiduamente. Alguna vez incluso dije que así se llamaba mi abuela pero falso es. Una de ellas se llamaba Cándida y Cándida Blues no suena bien porque el nombre retrata lo opuesto de lo que pretendía con Laura  y la otra se llamaba Luisa y Luisa Blues no era sonoro. Escucho esa canción un cuarto de siglo después y me conmueve que hasta le incluí una armónica que no recordaba. Quede pues en las historias de canciones un intento por contar otra historia que apenas tenía la función de ser una canción del álbum que aludía a lso géneros del rock. Es una alegoría no una realidad o una verdad sin matices.

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