LA CURA DE GARRICK

 Pues hay un cuento con este nombre donde un hombre va al doctor para pedirle consejo. Es un hombre agobiado y triste que nada le conmueve, que no logra ser feliz y el médico le aconseja que viaje, que salga en las noches, que consiga mujeres. El hombre le confiesa que ha hecho todo eso y que lo hace pero no se siente mejor. El médico le insta a ver a Garrick actor de la inglaterra que alivia todo tedio y el hombre le confiesa que si ese es el remedio por favor le cambie la receta porque él es Garrick. En esta canción que compuse a un ignominioso hombre, estúpido cual el que más, infantil y poco carismático. Un ser lleno de miedos que se hacía incapacitar tres veces al mes por su estado anímico. Sus constantes reclusiones en lugares de descanso por la fragilidad mental en la que se hallaba y su escaso valor como hombre, despliego algunas probabilidades y otra cura que no le dieron a Garrick. Tú necesitas un psicólogo y yo un aliado comercial. Tú vives desde el mediodía, yo no he podido despertar. Las noticias me ponen enfermo, quien las paga fabrica el cajón, despertarme es entrar al infierno y dormirme me cuesta un montón. Pinta en un principio que aquel necesita un psicólogo pero que a mi me basta con sanear mis deudas y que si él le cuesta levantarse a otros nos aterra hacerlo porque nos asaltan con esas novelas de terror que son las noticias nacionales e internacionales con esos bufones que se autodenominan periodistas. La pornomiseria al orden del día. Tú necesitas un psiquiatra y yo el informe de la DIAN, tú te desquicias respirando, yo con saber del IDEAM. Recalca lo que el otro necesita para calmarse y lo que a mí me llega indefectiblemente en forma de impuestos, lo que al otro enloquece que es respirar y lo que a mi me desquicia que es el clima. Todavía está en pañales, pero a la estrofa siguiente dice: Tú necesitas un proctólogo yo que me dejen respirar. Tus males curan con emplastos, acupuntura y un diván, los míos no tienen remedio: romper, gritar y no callar ayuda un poco con los síntomas y hasta descansa el animal. Se ganan muchos enemigos pero se alivia el malestar. Concluyendo, con todo el respeto de que soy capaz, le mando donde un proctólogo que se encarga de las enfermedades del recto, a que le hagan emplastos, acupuntura y homeopatía que tal vez puedan calmarlo a él. Aclaro que los míos, mis problemas, los resuelvo gritando y sin callar, rompiendo y cantando. Ahí está la cura alternativa de Garrick que el médico no le propuso y le advierte cantando que se ganan muchos enemigos pero que el malestar desaparece por un rato. No es cura definitiva pero es un paliativo: romper gritar y no callar le permite al animal descansar. Ahí le queda señor Garrick para que la pruebe sin compromiso y como no, a ustedes mis amigos del alma.

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