EL TÍO BRAVUCÓN

 Para este hay arte y parteque fue la canción que escogí para hacerle 20 versiones en la producción del trabajo musical "El Único". Por alguna parte debí contar que ensayábamos en los bajos de un paradero en el Parque del periodista en Medellín y allí llegaba un metalero que antes de irse siempre nos pedía la misma canción: "Ya me voy, cántenme la canción" decía. De allí surgió la idea de hacer un álbum que contuviera una única canción, pero que, aunque todos estuvieron de acuerdo, no se ponían de acuerdo sobre  cuál o en qué circusntancias. Yo me fui a mi casa, saqué esta canción de mis listas y la traduje al alemán, francés, portugués, italiano, volteé los ritmos en dos, tres y cuatro tiempos y pronto la publiqué como un álbum completo. Luego la canción se grabaría en el tercer trabajo de estudio de Punkies y Cerebro. Seguramente la grabé antes para algún trabajo acústicvo pero no recuerdo. La canción lleva el compromiso de contar la historia de un matoneador de escuela que se convierte en un asesino en serie. Empleo la figura del Tío Sam, figura que se usa para personificar al pueblo norteamericano: "Desde que cursaba la primaria, arrasaba con todo el Tío sam. Nunca le temió al Islamismo, le hacía un calzón chino al Ayatollah". Acá la prueba de que los malditos se les reconoce desde niños y que ya se sabe que va a ser el almuerzo cuando pasa el desayuno. El asesino serial se burló desde la primaria de todos los que pudo y desde aquella época le llamaban Tío Sam. "Le ponía una tachuela en los asientos de Cuba, Nicaragua y Salvador. Gozaba entre los brutos de ser hijo de Sumatra, de tener algún trabuco y de insultar en La mayor". La menor de las bromas era poner una tachuela en los asientos, pero este señor lo hacía con la representación de  tres países. Me recuerda de alguna manera a Pigmeo de Palahniuk con la salvedad de quer lo leería 15 años después de componer esta canción. El pillo del colegio coquetea con todas y a todas les hace el atentado y a los ingenuos les dice que es dueño de un arsenal cuando apenas si puede conseguirse un trabuco. "Le tiraba papelitos a Colombia y avioncitos a Korea y al Vietnam. Alquilaba su fuerza intimidatoria por petrodólares a una débil Kuwait". El relato del bravucón se vueleve más intenso cuando usa aviones de papel para conquistar las que parecen estar lejos de su alcance y con todos asegura que se acostó con Panamá, Filipinas, Irak, México y Shangai y en la actualidad nadie lo duda, además de que ofrece su capacidad de disuasión a cambio del dinero de las onces a los chicos de segundo año: "Se llenaba de un orgullo nacional cuando hablaba de la hendidura de Panamá. Salía con Filipinas, burló el patio de Irak a Mexico dominaba y cobraba impuesto en Shangai". Así se crió el Tío sam ya sí termina este cuento que pocos entendieron donde nos burlamos de lso defectos del Bullying y de las peripecias de un niño que ya se sabía lo que iba a ser de grande. Para despedirse, en la reunión de graduados un compañero le dice: "Te recordamos con cariño Tío Sam ojalá nunca aprendas la quemadura India".

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