DÓRICO A MEDIAS

 Se celebra el 8 de marzo en el país del sagrado corazón y se cuenta que fue por unas mujeres que trabajaban confinadas y reprimidas, más que hoy, que se rebelaron y exigieron derechos pero que un fatídico 8 de marzo o un día cercano a este, quedaron atrapadas en un fuego y murieron ciento veintinueve mujeres. También se relaciona una huelga femenina en San Petersburgo que terminaría en la revolución de octubre, que vamos, no fue en octubre porque ellos usaban el calendario juliano y se suma una huelga de quince mil mujeres que pedían mejores condiciones de vida y un mejor salario bajo el lema de pan y rosas que hubiera sido un nombre hermoso para esta canción, pero, al igual que todo, habría sido complejo relacionarlo. El día por la equidad de género quedó marcado y algunos llevan chocolates y otros flores, justo ese día que no alcanza a suplir el daño que hemos hecho. A Elizabeth le compuse la canción, una feminista hecha y derecha con la que trabajé un tiempo y con la que tuve mis diferencias por su radicalismo pero a quien recuerdo con mucho cariño. En su piel me puse aquel día para escribir lo que sigue y es ella quien habla por mi voz: no necesito que me abraces, ni alfombra roja en tu portón. No quiero pájaros cantando... ninguno aporta solución. Ya vemos para donde va el canto. Hay cosas innecesarias para reconocer la igualdad y tales cosas apenas si reconfirman esa desigualdad: flores, dulces, mensajes, esquelitas. Empezamos muy mal. No me amenaza la cordura. la droga no hace su función. Lo que me ofreces de remedio... se está pudriendo en un cajón. ¿A donde va a parar todo eso que las mujeres reciben como un halago pero que no soluciona nada frente al golpeador serial que vive los otros 364 días en tu propia casa? Sí. Definitivamente el día de la mujer es la droga que no hace su función. El coro es fuerte y reconoce la inutilidad de todo ello: ya que asustas pega. ya que pegas grita. Ya que gritas hiere. Ya que hieres mata. Un día no es remedio por lo que me has vuelto. Al punto. ¿De qué sirve reconocer la igualdad y los derechos por un día? No es suficiente. El alter ego de Elizabeth vuelve al ataque con su frustración: Las flores no te justifican. Un dulce no pide perdón. Rogar a dios no tiene premio... búscate otra redención. Remata sus requerimientos con lo que definitivamente no necesita: no quiero brazos que me abracen ni drogas que hagan su función. No necesito tus palabras... ni oírte decir perdón. Y vuelve al coro para repetir que un día no es suficiente por el desprecio que se ha recibido durante todo el estadio humano en la tierra.

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