ALGÚN DÍA SALE EL SOL
Me faltaban canciones para llegar a un tope plausible que yo mismo aceptara. Los grupos sacan diez o doce canciones y listo. Punkies y Cerebro simpre hizo álbumes largos de veintidós canciones y yo apenas llevaba once en el UNPUNKIES. Recordé que ensayamos muchas veces esta canción que compuse para el grupo Migraña y decidí incorporarla por falta de candidatos. Alguna vez Punkies y Cerebro la tocó, así que la podía incluir en los despunkiados sin sentirme traidor. Recuerdo que esperaba alguna chica en la Plazuela de San Ignacio y para matar el tiempo saqué mi libreta y empecé: "no tengo lágrimas con qué llorar, tengo ojos para ver a la misera. Camino y pienso en una forma de llegar hasta ti. ¡Sos una piedra!" Huelga decir que no pensaba en la chica sino en como llegarle a la gente para expresarle lo que pensaba yo y lo que sentía, de qué manera podía despertarlos o por lo menos llamarles la atención, concluyendo que quien escucha es una piedra insensible. "Se te permite decir la verdad, cantar con rabia y ser más coloquial, pero no es hecho que te escucharán, ni es garantía de pacto social". Si vamos a sumar razones creo que el rock y la guasca pueden ser coloquiales y decir cuanta barrabasada se le ocurra, vulgaridades, palabras de grueso calibre y verdades sobre asesinatos, falsos positivos y motosierras. Cierto. Eso no garantiza que el pueblo se una a alguna causa o que garantice los derechos de todos o por lo menos que provoque un sisma que rivalice con la época para reclamarlos y exigirlos a sangre y fuego. Debía ir a otra conclusión y achacar la culpa a otro factor que no fuera la piedra insensible y continué: "la masa vive para un jornal, infectados con el virus del billete. Miran a un lado y al otro sin parar y nada entienden". Me expliqué que la gente vivía tan ocupada con el capital y los impuestos y las deudas que no había mucho que esperar de lecturas o razonamientos profundos y el coro me salió a pedir de boca: "oyen, no escuchan les duele pensar, gritan y brincan y todo normal. Maldicen y rezan pecar y empatar, calma en el miedo ya no hay tempestad". Sí. Me refería a los que van al evento, arman zafarrancho, poguean, liberan su rabía brincando y no les queda tiempo para el análisis y la cordura. Pensé en los que gastan más tiempo en misas y estampitas y parches de grupos y botones que en la revolución misma o en lo que te dice aquella rola. Si, en el miedo, bajo las órdenes de un partido, bajo el yugo de una religión, bajo la certeza de quedarse sin trabajo o de no tener con que pagar la pieza, las tempestades se calman y la tormenta huye. Tenía que repetir ese último coro y terminar con dos acordes simples en acústica, como terminaba originalmente. Ahh sí. Mi chica nunca llegó.
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