A TI SOCIEDAD PARTE VII LA SENTENCIA
Ya dije lo que dije de las introducciones, esta es de José María Vargas Vila muy justa para presentar la canción. "El insulto rojo, ignescente como un termo cauterio, la frase ponzoñosa como la serpiente, el desprecio fingido, máscara del miedo. La frase abrumadora y pedante, la excomunión sagrada, tan pueril en su majestad cómica, la diatriba, la ofensa, y todo un aluvión de odio doloroso sale de los labios de la sociedad para dictar su sentencia". Me vale que casi estoy seguro de haberla extraído del libro Ibis, pero no puedo estar seguro y no me atrevo a jurarlo, como en ocasiones anteriores un erudito me lo gritará en la palestra. Y, La sentencia la bauticé, era un joven renegando de todo, sintiendo que todos le atacaban, que era como el grande hombre incomprendido de González. Cierto o no tuve la osadía de gritarlo: "provocas mi ira, mi odio, mi miedo, que la gente se aparte yo no los quiero ver. La gente con la que riño, la sociedad que me mira, aseguran mi muerte amargado y solo". Así tal cual escuché amenazas en mi juventud. Desde mis padres hasta mis amigos. Parece que así voy a morir: amargado y solo, pero la soledad la escogí yo por ser tan amargdo y caerme al hígado la gran masa ambulante. "La sociedad me ha creado. Mi odio, mi ira, mi miedo es el fruto a su rechazo. Al final de cuentas todos mis enemigos andarán siempre cerca esperando el momento". Obvio, aunque nada es obvio, que acusé a la sociedad de haberme creado, yo soy su fruto, sus ataques me convirtieron en este eterno luchador en el vacío. Sin apoyo, sin herramientas, sin conocimientos y apenas con la idea, me forjé en la rabia y en el miedo. En el intermedio va el Can Can, que ya quisiera yo fuera el de la Gimnazija Kranj Symphony Orchestra, pero apenas es de ese coro infantil que decía: "somos somos prostitutas, somos las más putas de este cabaret". La canción empata el coro con la estrofa en este intermedio porque justo es que la sociedad espera algo y es precisamente este: "en que cometa un error para caerme encima y cumplir su venganza observar mi caída y por ende su triunfo ¡salve sociedad! Eso es lo que ha buscado en toda la vida". "Ellos ayudaron a esta agria y repugnante náusea de vivir en esta sociedad. La sociedad que me hizo asegura mi muerte y ahora ejecuta su propia sentencia." Está bien, la sociedad espera que trastabillemos o caigamos para caernos encima y decirnos: "se lo advertimos, ahora sufra las consecuencias" y el texto en bastardilla es de García Márquez, probablemente de El amor en los tiempos del cólera, pero de nuevo, no estoy seguro. Terminamos. La sociedad dicta sentencia y la ejecuta acompañada del verso infantil del can can. ¿Nos mató la sociedad? No ¿Nos cambió? Yo llevo 50 años peleando contra lo mismo: la discriminación y promulgando el odio como una forma de vida. ¿Vencerá la sociedad? Si. Esa perra es invencible.
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